jueves, 8 de octubre de 2009

Un discurso de Obama

He dado muchos discursos sobre educación. Y he hablado mucho sobre responsabilidad. He hablado sobre la responsabilidad de vuestros profesores de inspiraros y haceros estudiar. He hablado sobre la responsabilidad de vuestros padres de asegurarse de que permanezcáis encarrilados, que hagáis vuestros deberes, y no paséis cada hora que estéis despiertos frente a la televisión o con la Xbox. He hablado mucho sobre la responsabilidad de vuestro gobierno de implantar niveles altos, apoyando a los profesores y los directores, y mejorar las escuelas que no están funcionando, donde los estudiantes no obtienen las oportunidades que merecen.
Pero en última instancia, podemos tener los profesores más entregados, los padres que más nos apoyen, y las mejores escuelas del mundo —y nada de ello importará a menos que todos vosotros cumpláis con vuestras responsabilidades. A menos que asistáis a esas escuelas; pongáis atención a esos profesores; escuchéis a vuestros padres, abuelos y otros adultos; y trabajéis todo lo duro que hace falta para triunfar.
Quizás no tenéis adultos en vuestra vida que os den el apoyo que necesitáis. Quizás alguien en vuestra familia ha perdido su trabajo, y no hay suficiente dinero. Quizás vivís en un vecindario donde no os sentís seguros, o tenéis amigos que os presionan para hacer cosas que sabéis que no están bien. Pero al final, las circunstancias de vuestra vida —vuestra apariencia, vuestra procedencia, el dinero que tengáis, lo que pasa en vuestra casa— no son una excusa para descuidar vuestros deberes escolares o tener una mala actitud. No es excusa para ser groseros con vuestro profesor, hacer novillos, o abandonar la escuela. No es excusa para no intentarlo.

(Discurso pronunciado por Barak Obama el 8 de septiembre de 2009 en la escuela secundaria de Wakefield, en Arlington, con motivo de la inauguración oficial del curso escolar).

No hay comentarios:

Publicar un comentario