domingo, 16 de mayo de 2010

Ganadores del Concurso Literario
La Serna 2010

Primer premio de poesía


Elisa López Vázquez
Casi parecido


Igual que el vestido más bonito de toda la plaza
como aire que entra en tu vida para refrescarte,
como el sol que busca salir al amanecer, igual
que los niños que juegan sin sus padres
con todo el cariño que tienen por repartir,
como una tarde de invierno con olor a ti, parecido
a los días que pasan de principio a fin,
casi como el autobús que no para
en el sitio indicado, cercano a la madrugada
del treinta y uno de marzo, como el color
de los ojos de un recién nacido, casi como
el día que te conocí, igual que el hijo
del padre del hermano sin tío, como
la lluvia que nace en el suelo, parecido
al acordeón que espera ser tocado, como
despertarse con sueño y no querer levantarse,
el frío que recorre tu cuerpo un día
de enero, la leche caliente que abrasa
toda tu garganta, el hielo derretido en un vaso
sin agua, la luna que se enfada y no quiere
salir, como el sonido de la lavadora, como
un plato que se rompe sin caerse, parecido
a la regla que no llega a medir, como el libro
que nunca acabas, como la rosa más rosa
de todas las rosas, igual que el palacio
que no llegó a ser usado, igual que el país
que no llegó a ser reinado, como el amanecer
a las seis de la tarde, parecido al niño
que llora por ser escuchado, como el médico
que está demasiado estresado, la silla que no
tiene apoyabrazos, el grito que te despierta
de su inútil siesta, la luz que te quema por dentro
y por fuera, la carne que no está
demasiado quemada, como un abrazo
dado por la espalda, casi como el reloj que suena
a las horas apropiadas, el diccionario que se cae
por no ser consultado, parecido a la montaña
que no tiene cresta, cercano
a la pinza que agarra un mechón molesto,
como el sonido de un coche que intenta
ser arrancado, igual que el día que naces
y mueres al instante, la flor que alegra todas
las ventanas, el día menos pensado para ser recordado,
casi como el colegio que abre su puerta,
el lápiz que quiere pintar un color, como
la hora acordada para tomar un café,
casi como la pierna que no puede
ser estirada, rozando el parecido
con un ser inventado, como la única ciudad
encantada, el círculo que no tiene fin,
la noche menos pensada, el día más
ocultado, la estación abandonada
con leyenda urbana, el rizo en un pelo liso,
la chaqueta sin mangas, la rabia oculta
por no ser deseada, como un micrófono sin
escenario, igual que la percha que no es
colgada, como la paciencia que un día se aflora,
el sonido en una concha, casi como una concha
en la espalda, igual que la poesía sin una sola
rima, como los nervios antes de dar un gran paso,
la noche que llora por no tener luz, igual
que un catorce de febrero sin rosas, igual que algo
que se empieza y nunca se acaba…

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