jueves, 18 de noviembre de 2010

LOS CLÁSICOS Y NOSOTROS, UNA RELACIÓN DIFÍCIL...Y NECESARIA



En una redacción de Bachillerato  sobre "¿Qué son  los clásicos para ti?,  un alumno se atrevió a decir " que una obra clásica es la que, no se sabe por qué oscuras y desconocidas razones, entusiasma a los profesores y aburre a los alumnos." Más allá de lo que esa definición pueda tener de  valiente y de provocadora, lo cierto es que ni todos los profesores se entusiasman por los clásicos ni todos los clásicos resultan aburridos a los alumnos. Además  un libro no es clásico ni por su tema ni por su estilo ni por la intención del autor al escribirlo ni por la voluntad de los lectores al leerlo... o es lo es por todo y por nada a la vez. En realidad un clásico lo es por oscuras y desconocidas razones, como al fin y al cabo decía aquel alumno, al que uno recuerda haber calificado con una magnífica, y merecida,  nota.

Cómo es casi imposible definir un clásico, y no nos vamos a inventar una definición apresurada solo para salir del jardín en que nos hemos metido a lo tonto, sin que nadie nos diera vela en este entierro, haremos lo que se suele hacer en estas embarazosas situaciones: acudir a  la opinión de un escritor famoso. Así que hemos echado mano de esta cita de Borges, que además de argentino, era ciego y sabio, y había leído casi todo: "un clásico  no es un libro que necesariamente posee tales o cuales méritos; es un libro que las generaciones de los hombres, urgidas por diversas razones, leen con previo fervor y con una misteriosa lealtad.”  Añadimos nosotros que tanto las razones, como el fervor, como la lealtad son de índole estrictamente personal e instranferible.

Un "clásico" es una contradicción en sí mismo: no sigue la moda y siempre está de moda, aunque a veces se le vuelva la espalda; se ha escrito en una época concreta  para los hombres y mujeres de esa época, pero hombres y mujeres de otras épocas encuentran en él preguntas y respuestas distintas y nuevas. No importa que entusiasmen a unos y aburran a otros, los "clásicos", aunque sean difíciles, son necesarios para todos. ¿No son las relaciones difíciles pero necesarias las que valen la pena?

Parece que, quizá por la proximidad de las Navidades,  una avalancha de clásicos se nos echa encima. Asómate a este enlace y verás lo que nos espera.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/clasicos/pasan/operacion/renove/elpepucul/20101118elpepucul_2/Tes

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