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jueves, 25 de noviembre de 2010

ANA MARÍA MATUTE, PREMIO CERVANTES 2010





ANA MARÍA MATUTE llevaba tantos años como firme candidata al máximo premio de las letras en castellano, que muchos pensábamos que ya lo había obtenido, al igual que en relación al Premio Nobel de Literatura  había ocurrido antes con el sempiterno aspirante Mario Vargas Llosa. Al final, la sorpresa tras conocer ambos premios no reside tanto en que los hayan logrado los galardonados como en que no los tuvieran ya desde hacía muchos años. Lo malo de estar siempre en el escaparate literario, donde todos pueden verte, es que al final acabas resultando invisible.

Pues bien, esa invisibilidad ha terminado también para ANA MARÍA MATUTE, verdadera matriarca de la literatura española, por edad -tiene ochenta y cinco años- y por méritos propios. Desde que en 1947 publicase su primera novela, "Los Abel", hasta este último año, en que han visto la luz sus "Cuentos completos", nuestra flamante Premio Cervantes ha publicado 15 novelas y 27 libros de cuentos y relatos: una obra abundante y variada, que siempre ha respondido a  la voluntad estética de la autora y no a las exigencias del mercado.

Si bien ANA MARÍA MATUTE comenzó escribiendo dentro de los moldes del realismo, su obra ha evolucionado hacia la fantasía y la magia. Sin duda la publicación de "Olvidado rey Gudú" marcó, después de un silencio de casi veinte años, un cambio tan notable que quien no haya conocido su obra anterior ni siquiera sospecharía una mínima vinculación con ella. Entre los mágicos personajes de la obra citada y los de otras obras anteriores de contenido mucho más realista no parece haber más relación que el haber brotado de la misma pluma.  Sin embargo, sí hay un hilo conductor de todos sus libros: la preocupación casi obsesiva por la infancia y la adolescencia, de quienes ofrece muchas veces una visión desencantada y pesimista, muchas veces turbulenta. De la infancia ha dicho la autora que "no es una etapa de la vida: es un mundo completo, autónomo, poético y también cruel, pero sin babosidades."

El Jurado del Premio Cervantes ha destacado en el Acta de la concesión que ANA MARÍA MATUTE "es una escritora realista con proyección a lo fantástico". Se puede o no estar de acuerdo con esta definición, y con el peso relativo que realidad y fantasía tienen en su obra, pero en lo que todo el mundo parece coincidir es en que la escritora nacida en Barcelona en 1925 posee "un mundo propio y un lenguaje propio". Sin duda ambas cosas le han hecho merecedora del Premio Cervantes y de la admiración de los lectores.

ANA MARÍA MATUTE es miembro de la Real Academia Española de la Lengua desde 1996.


En este enlace podéis obtener información sobre la vida y la obra de ANA MARÍA MATUTE.



En este otro podréis leer el cuento titulado "Los chicos", bastante representativo del estilo de la autora, mezcla inconfundible de realismo y lirismo.

MUJERES ESCRITORAS, EN LA REAL ACADEMIA Y MÁS ALLÁ






¿Tienen las mujeres escritoras el reconocimiento que merecen en el mundo de la Literatura? Quizá a muchos les sorprenda esta pregunta, hecha así a bote pronto, pero la ocasión la pintan calva: hace tres días leyó su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua Española la escritora aragonesa SOLEDAD PUÉRTOLAS, y ayer mismo recibió el ansiado Premio Cervantes la escritora barcelonesa ANA MARÍA MATUTE.

Parecería entonces que la pregunta que formulábamos cinco líneas más arriba solo podría contestarse de forma afirmativa. pero veamos unos datos: en los sillones de la ilustre institución encargada de "limpiar, fijar y dar esplendor" a nuestra lengua,  junto a la nueva académica, solo se sienta otra escritora -la ya citada Ana María Matute, que une por tanto a su condición de premiada con el Cervantes la de pertenecer a la RAE-  y otras tres académicas: la historiadora Carmen Calvo, la científica Margarita Salas y la  lingüista Inés Fernández Ordóñez. Cinco mujeres en total, por tanto, lo que parece una escasa representación femenina frente a la presencia de 38 colegas varones.  La proporción mejora algo si solo se tienen en cuenta  entre los  académicos a los escritores propiamente dichos: entonces hay dos escritoras en la RAE frente a once escritores, si es que hemos echado bien las cuentas.

Alguien dirá que menos da una piedra, o que hay que dar tiempo al tiempo, que al fin y al cabo la primera mujer, Carmen Conde,  no llegó a la RAE hasta 1978,  265 años después de la fundación de la Academia en 1713, pero, por mucha comprensión que se muestre  hacia esta respetable institución , parece llegado el momento de que a las mujeres se las reconozca en la RAE el enorme peso que ya tienen en el ámbito literario.Está de más decir que también en el campo de la investigación lingüística y filológica.

Los números cantan o, si se prefiere, las letras lo hacen alto y fuerte. El número de mujeres escritoras en España no solo es muy elevado sino que crece y crece sin cesar, No hay género literario en que no tengan una representación sustancial,  y en algunos, como la novela, destacadísima. Tiempo hubo en que su presencia en el mundo literario era casi testimonial -y aquí siempre habrá que reconocer el mérito de pioneras como la citadas Carmen Conde,  Elena Quiroga, Carmen Laforet o la inevitable Ana María Matute-, pero ahora  basta acercarse a una librería  o seguir las noticias del mundo de la literatura para comprobar que la presencia femenina se hace a veces abrumadora, ya sea la de aquellas escritoras que han alcanzado premios literarios de relieve o la de quienes se han ganado  el respeto y el favor del público y de la crítica.

No estamos hablando de imponer absurdas cuotas en la RAE, es decir, de reservar a las mujeres un número de sillones en la Academia, como ya se hace en el ámbito de la representación política o se aconseja llevar a cabo en el mundo de la empresa, sino de reconocer que en el mundo literario la mujer hace mucho tiempo que  alcanzó la mayoría de edad y un amplio reconocimiento social. Si eso es una realidad fuera de la RAE, ¿no tendría que serlo también dentro de ella?