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domingo, 3 de abril de 2011

USO CORRECTO DE LA LENGUA: "a" y "ha"



Si en vez de ser una pareja de palabras, "a" y "ha" fueran una pareja de amantes famosetes al uso, desde hace años estarían paseando por el plató de "Sálvame" y otros escenarios de la telebasura   -los finos la llaman "telerrealidad"- sus desavenencias, sus engaños y sus infidelidades, y todos estaríamos al cabo de la calle de quién se acuesta con quién,  de en qué isla caribeña han vivido el adulterio de la semana pasada, o de cuándo van a volver para contar  a la piara de pseudoperiodistas de turno su penúltima aventura de cama o su última exclusiva. ¡La mismísima Belén Esteban se moriría de envidia!

Pero solo son dos palabras y además muy poca cosa -una simple vocal, y una vocal acompañada por una consonante, muda, para más señas- así que a lo único que pueden aspirar es a hacerse un hueco, eso sí importante, en los llamados "inventarios cacográficos", feísima expresión que significa "listas de faltas de ortografía". Ahí sí que "a" y "ha" son dos verdaderas estrellas, porque son palabras que se usan diariamente miles de veces, y por eso siempre aparecen en los primeros y destacadísimos lugares de los “horrores” ortográficos, con otras fulgurantes parejas competidoras como  "ahí" y "hay", "hecho" (de hacer) y "echo" (de echar), "halla" (de hallar) y "haya" (de haber),  "haber""a ver", "tan bien" y "también", por citar solo unas pocas. Homófonos se llaman esas parejas que se pronuncian igual, pero se escriben de manera diferente. Son homófonos, pero no homógrafos...por desgracia. (1)

Lógicamente, "a" y "ha" comparten el dudoso honor de ser dos de las palabras que más quebraderos de cabeza dan a los alumnos, que más disgustos les dan en las redacciones y más desagradables sorpresas en los exámenes, cuando comprueban que la nota ha quedado rebajada por esas dos malditas impostoras ortográficas. Y entonces piensan, no sin razón, en que si los profesores (esa curiosa subespecie de seres ¿humanos?, obviamente creada para amargarles la vida) no tienen cosas más importantes que hacer -la respuesta es SÍ - que prestar atención a esas tonterías, convirtiendo así la vida de los alumnos en un infierno.

Es entonces cuando los profesores -muy sorprendidos de que quienes son capaces de aprenderse de memoria alineaciones enteras de equipos de fútbol, docenas de letras de canciones, incluso en inglés, toneladas de rimas raperas, y otras  proezas nemotécnicas, no sean capaces de aprender dos o tres sencillísimas reglas de ortografía- se esfuerzan, por enésima vez, en explicárselas de nuevo.

Que es justamente lo que vamos a tratar de hacer hoy aquí. Pero, como diría Jack the Ripper, "vayamos por partes":

-"a" siempre es una preposición y siempre se escribe sin “h”: Te llamo a las siete,  para que vengas a mi casa, a comer”.
Como preposición, "a" también puede ir delante de un verbo, pero entonces ese verbo va siempre en infinitivo, nunca en participio: Voy a ver una película. Vienen a hacerme una entrevista. He puesto las patatas a cocer.

-"ha"siempre es la forma de 3ª persona del verbo "haber" y, como tal, siempre se escribe con "h". Antiguamente se podía usar de forma independiente y separada como presente del verbo ("años ha (=hace)" o "Él no ha (=tiene) mujer ni hijos"), pero ahora aparece siempre, como auxiliar, dentro de la forma compuesta "ha + participio", es decir del llamado pretérito perfecto compuesto, bien de la voz activa (ha llevado) o de la voz pasiva (ha sido llevado). 

Hay que recordar que la mayoría de los participios terminan en -ado (amado, cantado, estado...) o en -ido (sido, habido, venido...), pero también hay muchos participios irregulares con otras terminaciones (escrito, visto, puesto, dicho...).  Ejemplos de ha + participio son: Ha estado  en mi casa. Ha subido la compra. Ha escrito una nueva novela. No ha puesto tilde.

Hay un caso particular  en el que no solo puede confundirse "a" con "ha", sino el verbo "ver" con el verbo "haber", por lo que hay que prestar especial atención al significado: "Va a haber (=ocurrir, suceder) una tormenta. " es muy distinto de "Va a ver (=mirar, presenciar) una tormenta".

Un truco puede servir de ayuda para no confundir la preposición “a” con el verbo “ha”: Cuando es verbo, es decir “ha”, puede sustituirse por otra forma verbal “he”, sin que se altere mucho el significado, lo que no ocurre cuando es preposición, es decir, “a”:

Ejemplos:
Ha ido a Madrid.” puede sustituirse porHe ido a Madrid”.
“Voy a ir a Madrid” NO puede sustituirse por “Voy he ir a Madrid”*.

En fin,  un poco de atención nunca viene mal ni al cruzar la calle ni al escribir, y ahorra algún que otro atropello, como este:


(1) En la lista de enlaces, situada a la izquierda de esta entrada, tenéis una excelente página que figura con el rótulo "ORTOGRAFÍA: REGLAS DE ORTOGRAFÍA". En ella, entre otras muchas cosas, podéis ver un completísimo diccionario de homófonos en español. Si pensáis que hay solo unas pocas parejas, atreveos a echar un vistazo.

domingo, 7 de noviembre de 2010

NUEVAS NORMAS ORTOGRÁFICAS


Podemos ver la ortografía como un corsé que nos oprime o como una camisa de fuerza, al fin y al cabo la ortografía parece limitar la libertad de escribir como queremos, como nos da la gana. Por eso muchos creen liberarse cuando no obedecen sus incómodas reglas porque nadie, un profesor por ejemplo, los vigila, como sucede cuando mandamos mensajes en los móviles o cuando usamos el "tuenti".  Esta es una manera de ver la ortografía: como un castigo o como una condena.

Pero hay otra forma de ver las cosas radicalmente distinta: la ortografía no sería entonces una limitación de escribir "como nos da la gana", de nuestra libertad comunicativa, sino un modo de garantizar esa libertad. Nos sometemos a sus reglas para comunicarnos con más eficacia y con más seguridad, porque la libertad absoluta de escribir a nuestro antojo, de comunicarnos sin reglas, al final acabaría por impedir cualquier intento de comunicación. Si cada cual  escribiese como quiere, libremente, nuestra libertad chocaría contra la libertad de los demás. Como en el famoso chiste de médicos: "La operación ha sido un éxito, pero el paciente ha fallecido en el quirófano.". O por decirlo con un refrán de toda la vida: "Entre todos la matamos -a la comunicación- y ella sola se murió."

Al final las tan traídas y llevadas reglas de ortografía se parecen bastante a las normas de tráfico. Nos molestan, nos incomodan cuando nos obligan a parar en un "stop", cuando nos limitan la velocidad, cuando nos obligan a usar el cinturón de seguridad... pero nos salvan la vida. ¿Quién saldría a la carretera, incluso a su propia calle, si no hubiera normas de tráfico? Quizá solo los suicidas lo harían, porque no estaría en juego una simple multa, o unos puntos en el carnet, sino la propia vida.

El asunto de la ortografía puede parecer menos importante, menos vital, y así lo es, por supuesto, para cada uno de nosotros, pero es vital para la salud de la lengua, porque sin ella sería en unos pocos años, no digamos en unos siglos, un cadáver. Así que, después de todo, no se trata de perder unos puntos en un examen, o de ofrecer una imagen de incultura a los demás, sino de salvaguardar la comunicación que es el fin y el cabo del lenguaje, del oral y del escrito.

¿Que por que nos hemos puestos tan serios sobre este asunto de la ortografía? Pues para presentar las nuevas normas ortográficas -que tampoco son tan nuevas- de la Real Academia de la Lengua Española. Otro día hablaremos de esta tan venerable -e incomprendida-  institución, hoy solo queremos hablar de esas normas, no exentas de polémica, a las que podéis asomaros en estos enlaces periodísticos.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Limpia/fija/jubila/letras/acentos/elpepucul/20101106elpepicul_1/Tes

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/i/griega/tiene/esperanzas/elpepusoc/20101109elpepisoc_1/Tes

lunes, 4 de octubre de 2010

A VUELTAS CON LA LENGUA


Uno estaba dando vueltas a este siempre espinoso asunto de la lengua cuando desempolvó casi sin querer un interesante reportaje de José Luis Barbería, titulado "Mucho título y pocas letras". Y a uno, que le gusta la polémica, le parece bien traerlo hoy aquí aunque solo sea por incordiar un poco. El reportaje no deja muy bien parados a los universitarios de hoy, pero ¿acaso no se lo han buscado? Sea como sea, merece la pena leerlo para reflexionar sobre el asunto. En eso estamos.

Abrid este enlace para leer el reportaje: