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lunes, 29 de noviembre de 2010

EL ESPAÑOL EN INTERNET

Si que un blog hable de Internet debe resultar tan natural como un pez en el agua, porque Internet es el medio donde nacen, viven  -y también mueren- los blogs, un blog de Lengua y Literatura, como el nuestro, tiene además la necesidad, e incluso la obligación, de preocuparse por el uso del español en la red. Por eso traemos hoy aquí un breve informe -del que hemos eliminado algunos fragmentos- publicado en EL PAÍS, que nos documenta sobre las grandezas y miserias de nuestra lengua en relación con otras lenguas competidoras. 

Al final, así lo desvela este informe, lo que resulta determinante, para el éxito o el fracaso de una lengua en Internet, no es ni su extensión geográfica ni su potencial demográfico, sino la mera posibilidad de  acceso de la población a Internet, desgraciadamente todavía poco desarrollada, por motivos  fundamentalmente económicos y tecnológicos, en la mayoría de los países de habla hispana. Ahí es donde reside nuestro verdadero talón de Aquiles.




La flaqueza del castellano en Internet
Winston Manrique Sabogal,
EL PAÍS, 22-11-2010

No basta con que el español sea el tercer idioma más hablado del mundo (tras el inglés y el chino) ni que sea el segundo de comunicación internacional (tras el inglés) para entrar en el futuro. Es INCREÍBLE que teniendo nuestra lengua el número de hablantes que tiene: 440 millones de personas, su presencia, su peso e influencia en Internet sea tan bajo: sólo el 4 por ciento; mientras el inglés tiene el 45%, lo que la confirma como la lengua franca de los cibernautas. Bien es verdad que en los últimos diez años la presencia del castellano en la Red ha escalado un uno porciento, mientras el inglés se ha despeñado: ha perdido el 29%, al caer del 74 al 45%; lo cual significa que también ha perdido peso en favor del avance del chino, el árabe, el ruso y otros idiomas emergentes que contabilizan el 37% de su presencia en la Red.

Queda claro, una vez más, que la cantidad no es suficiente, ni una variable determinante a la hora de medir y calibrar el poder o la influencia en el ciberespacio. La decepcionante cifra del castellano se debe, en gran medida, a que los gobiernos de los 19 países latinoamericanos no han hecho los deberes de preparar a sus países para la era de la sociedad de la información ni establecer las políticas adecaudas para que las empresas de telefonía e Internet lleguen sin abusar en los precios. Para empezar, la dotación de los accesos a la conexión fija son deprimentes. Y si lo básico no se facilita pues... En cambio, si las cosas se hicieran como es debido, es decir que los latinoamericanos tuvieran un desarrollo de acceso tecnológico parecido al de los anglófonos, la presencia de nuestro idioma en la Red sería del 16 por ciento. La situación de España es muchísimo mejor que la de los países de América Latina. (...)


La pérdida de primacía absoluta del inglés en la Red, como lengua franca, se debe al aumento de idiomas emergentes como los citados que representan el  37 por ciento. Sin embargo, son las lenguas neolatinas las que siguen dominando. Tras el inglés, con un 45%, están el alemán con el 6, el español y el francés con el 4 y el italiano con el 3 por ciento. Aunque nuestra lengua ha ganado un peso relativo, “sigue alejada de los niveles que se esperarían por su condición de cuarta lengua más hablada del mundo”.


De los 1.750 millones de usuarios de Internet, en español se comunican 136 millones, “lejos de los 480 en inglés, pero muy por delante de los 80 del francés, 65 en alemán, 50 en árabe o 45 en ruso. En Chino lo hacen unos 390 millones, pero es lengua solo nacional”.


La manera de establecer la presencia de los idiomas en Internet se refleja mejor a través del porcentaje de páginas web que tiene cada uno. El estudio de Fundación Telefónica, sobre esta situación en castellano, señala que España aportaría la mitad de las páginas web escritas en castellano. Le seguirían Argentina y México, con alrededor del 9% cada uno. Después estarían Estados Unidos, Colombia y Chile, con menos del 5% cada uno; aunque resulta curioso y sorprendete que sus porcentajes hayan descendido entre los años 2001 y 2007, fecha del estudio.


La baja presencia e influencia del castellano en Internet deja claro que no basta con que un idioma tenga un alto número de pobladores y hablantes, es decir que no es una variable determinante. Lo que influye, afirma el estudio, “es el desarrollo de la sociedad de la información de los países donde se habla esa lengua”. Por eso, agrega el estudio, “un aumento de la dotación de los accesos de conexión fija en los países hispanohablantes, hasta alcanzar los niveles que en este indicador muestran los países anglófonos, permitiría cuadruplicar la presencia del castellano en Internet”.

Para información adicional y complementaria sobre este asunto, puede verse este otro reportaje de EL PAÍS:

http://www.elpais.com/articulo/internet/Internet/habla/espanol/elpportec/20060929elpepunet_7/Tes

sábado, 27 de noviembre de 2010

LA LENGUA ESPAÑOLA, ÚNICA INDUSTRIA QUE NO ESTÁ EN CRISIS





La economía española no parece levantar cabeza, los mercados se desploman, los especuladores nos tratan de asfixiar aún más, todo a nuestro alrededor envía mensajes pesimistas y desalentadores...todo menos nuestra lengua.

Sí, parece una broma, pero no lo es: en estos tiempos de crisis y de desesperanza, el barco del español es el unico que parece salvarse del naufragio general. Su proa se abre camino, airosa, entre las olas, y ni las tormentas ni los temporales son capaces de hacerle torcer su rumbo. ¿Es un milagro? No, es una realidad.

Hay bienes -los economistas los llaman, en su jerga, intangibles- a los que no se les suele prestar demasiada atención porque aparentemente no la llaman. No tienen ni el peso ni la aerodinámica de los coches o de los aviones, ni emiten a la átmosfera humos como el acero o el cemento, pero contribuyen tanto a más que los productos citados a la riqueza de un país. Uno de esos bienes es la lengua. ¿Qué sería del Reino Unido sin su producción estrella, el inglés? Quizá un país de segunda fila, lo que está muy lejos de ser, gracias a la lengua de Shakespeare.

Las cifras cantan -ésta es una frase hecha, porque todo el mundo sabe que las cifran lo que es cantar, no cantan nada, a lo sumo aburren-: el peso económico de la lengua española, según estudios dignos de todo crédito, puede suponer más de un 15% del Producto Interior Bruto (P.I.B), y eso solo en lo que se refiere a las industrias culturales, con el sector editorial en primer término, sin contar el valor añadido del español en las transacciones financieras y comerciales.

España tiene la suerte -no el mérito, porque ha sido la demografía de los países hispanoamericanos la que nos ha colocado en ese lugar de privilegio- de contar con una lengua, la castellana, que hablan, como lengua materna,  casi 450 millones de seres humanos en el mundo. Esa lengua es, por encima de todo, un extraordinario y útil  instrumento de comunicación, que vincula a personas de países, razas, ideologías e intereses diferentes, y que en manos de nuestros grandes creadores literarios, es además un hermoso logro artístico y una impresionante tradición cultural.  Pero también es ahora una industria y una negocio que mueve miles de millones de euros y crea decenas de miles de empleos,  y esa industria, al contrario que otras, está en contínua expansión y parece resistir mejor que otras el impacto de la crisis.

Los estudiantes tienden a pensar que la la lengua no es más  que una asignatura, no siempre fácil y motivadora, que no responde muchas veces a sus intereses e inquietudes. Los profesores con frecuencia consideran que el nivel lingüístico de sus alumnos deja bastante que desear y que ha retrocedido mucho con respecto al pasado. Tengan razón o no en sus respectivas visiones de la lengua, quizá unos y otros deban reconocer que la lengua, además de un hermoso instrumento de comunicación, es económicamente muy rentable, no solo para los individuos que la hablan sino para la economía en su conjunto.

Si queréis conocer más datos y cifras sobre el español en el mundo, así como sobre su impacto social, económico y cultural, los encontraréis en el siguiente enlace al peródico EL PAÍS, con la opinión autorizada de José Antonio Pascual, Vicedirector de la RAE; Carmen Caffarel, directora del Instituto Cervantes; Eduardo Lago, director del Instituto Cervantes en Nueva York, y José Luis García Delgado, que ha dirigido un estudio sobre la importancia económica del español.

http://www.elpais.com/articulo/portada/hay/saber/espanol/elpepuculbab/20101127elpbabpor_4/Tes


lunes, 4 de octubre de 2010

A VUELTAS CON LA LENGUA


Uno estaba dando vueltas a este siempre espinoso asunto de la lengua cuando desempolvó casi sin querer un interesante reportaje de José Luis Barbería, titulado "Mucho título y pocas letras". Y a uno, que le gusta la polémica, le parece bien traerlo hoy aquí aunque solo sea por incordiar un poco. El reportaje no deja muy bien parados a los universitarios de hoy, pero ¿acaso no se lo han buscado? Sea como sea, merece la pena leerlo para reflexionar sobre el asunto. En eso estamos.

Abrid este enlace para leer el reportaje:


sábado, 2 de octubre de 2010

INTERNET, POR SUERTE O POR DESGRACIA, ES IMPARABLE



Por su interés traemos a este Blog un reportaje publicado hoy mismo en el diario EL PAÍS, que proporciona datos muy interesantes sobre Internet y las nuevas tecnologías en los hogares españoles y sobre la relación entre vosotros, los jóvenes, e Internet. No dice cosas demasiado complacientes sobre es sistema educativo ni sobre los profesores, lo que también invita a la polémica y al debate.

El reportaje es un poco largo, pero vale la pena leerlo. Interesante de verdad.



EL SALTO A LO DIGITAL ES IMPARABLE

Pese a la crisis, se dispara el acceso a Internet y el empleo de nuevas tecnologías en los hogares - Los niños tiran del carro con un uso precoz e intensivo
PATRICIA M. LICERAS 02/10/2010


Como una mancha de aceite. Así se está extendiendo el uso de las nuevas tecnologías en la sociedad. Ni una recesión sin precedentes, ni un paro por encima del 20%, ni la rebaja de salarios ha frenado el rápido ritmo de incorporación de los españoles a la sociedad de la información, es decir, a la conexión de banda ancha a Internet, en medio de un creciente número de dispositivos multimedia. Con retraso, pero ya con prisa, España se digitaliza a pasos acelerados. Y reduce así la brecha con la Europa más avanzada.

El proceso viene liderado por los más jóvenes de la casa, los llamados nativos digitales, chicos nacidos ya rodeados de tecnología y usuarios intensivos de ella desde edades cada vez más tempranas. Con 10 años la mayoría de los niños navega por la Red y con 12 tiene móvil, pero los indicadores de uso de tecnología muestran una mejora general en todas las edades que apunta hacia una sociedad digitalizada al 100%en el futuro.

El 57,4% de los hogares dispone de conexión de banda ancha a Internet, un 11,6% más que en 2009, mientras que el número de internautas ha crecido un 7,1% en el último año y supera los 22,2 millones de personas, según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación en los Hogares publicada ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

"La gente necesita estar conectada y es capaz de sacrificar lo que sea antes de quedarse sin ese vínculo", asegura Fermín Bouza, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Y llama la atención sobre el hecho de que, pese a la situación económica, "la sociedad del conocimiento se mantiene intacta: ha crecido el uso de las nuevas tecnologías, pero tampoco ha bajado la venta de libros, ni el número de matriculaciones en las universidades. Es un buen indicador de que hay una cierta normalidad dentro de la crisis".

"La clave de esta expansión, sobre todo de Internet, es que la Red es útil, necesaria y divertida. No hay nada tan motivador como lo que entretiene. Internet siempre ha sido un entorno rabiosamente social, público, donde encontrar y conectar con gente, con cualquier fin", dice Joan Mayans i Planells, presidente del Observatorio para la Cibersociedad.

Junto a Internet, un amplio repertorio de aparatos tecnológicos -ordenadores, teléfonos, DVD, receptores de TDT- pueblan cada vez más nuestras casas, oficinas y nuestros bolsillos. Los expertos consultados coinciden en que la generalización de su uso es positiva, siempre y cuando ese manejo, como ocurre en otros ámbitos, se haga de manera segura y responsable. "Los más jóvenes son los que están tirando del carro de las nuevas tecnologías, y el problema es que estos nativos digitales van a una escuela anclada en la Edad Media, que sigue dependiendo del libro de texto", lamenta el sociólogo Rafael Feito, profesor del máster de formación del profesorado de la Universidad Complutense de Madrid. "Nos encontramos ante un profesorado envejecido, pues existe una correlación entre la edad y el uso de las nuevas tecnologías, y eso tiene que cambiar", resalta. Y apunta otro escollo, la resistencia a lo que Internet significa en el seno del sistema educativo. "Supone una redistribución del poder social dentro del aula. Hasta ahora había una concepción unidireccional de la enseñanza, la impartida del profesor al alumno, y la Red -con todas las posibilidades que abre- democratiza un sistema muy autoritario", manifiesta.

Guillermo Cánovas, presidente de Protégeles, organización dedicada a la protección de los menores en el ámbito de las nuevas tecnologías, dependiente de la Comisión Europea, destaca el déficit de conocimiento en las familias. "Son los más pequeños de la casa los que programan el DVD al padre o le cambian la melodía del móvil; los padres, como el sistema educativo, están de espaldas a este avance, de modo que los menores se ven obligados a manejarse en ese mundo solos, sin pautas", critica Cánovas.

El uso del ordenador por los menores de entre 10 y 15 años es prácticamente universal (94,6%), mientras que el 87,3% utiliza Internet, según el INE. Con 10 años, el 78% navega por la Red y el 29,8% tiene móvil; con 15 años, el porcentaje asciende al 93,1% y al 92,1%, respectivamente. La edad en que el móvil se convierte en mayoritario son los 12 años: un 68% lo tiene.

"Tan necesario es que nuestros niños usen un ordenador a los cinco años como lo era hace 50 que aprendieran a leer o a utilizar un lápiz o una tiza. Los ordenadores, la conexión a Internet, son una parte de nuestro presente, pero para los niños esa parte es innegociable, imprescindible", subraya el presidente del Observatorio para la Cibersociedad. Sin embargo, para ser un usuario con criterio y saber separar el grano de la paja, la formación es crucial. "Que sean nativos digitales no quiere decir que ya lo sepan todo sobre cómo usar un ordenador o conectarse a Internet. Al contrario, precisan una guía, una formación, una orientación para entender y sacar partido de esta ágora de información y personas. El ciberespacio es un espacio donde van a desarrollar su vida", asevera Mayans.

El presidente de Protégeles lo ilustra con un ejemplo. "Es como si al niño le das un coche sin enseñarle previamente las normas de circulación y alertarle de los riesgos de beber al volante". Los expertos ponen el acento principalmente en el sistema educativo, en la necesidad de educar a los profesores para que estos a su vez formen a los jóvenes. "Hemos dado conferencias en 2.000 colegios e institutos de toda España y el resultado siempre es el mismo: los chicos abrazan las nuevas tecnologías", indica Cánovas.

Una formación previa básica para un uso seguro y responsable de las nuevas tecnologías que ayudará a disipar los miedos en torno a las mismas, un recelo fruto en muchas ocasiones del desconocimiento. "El hijo pide el ordenador o el móvil y los padres ceden, otros no, más que por falta de recursos, para evitar un problema de tipo moral, por puritanismo, pero prácticamente todos recelan por miedo a que los chicos se pierdan en un mundo que no controlan", dice el sociólogo Bouza. "Los chicos utilizan el móvil o se conectan a la Red, primero, para comunicarse y, segundo, para divertirse. Ambas cosas son buenas y necesarias", explica Cánovas.

El presidente del Observatorio para la Cibersociedad afirma que se invocan los mismos peligros desde hace mucho tiempo: amenaza a la privacidad, posibilidad de fraude, utilización de nuestras pautas de comportamiento sociales con fines comerciales... "Estos peligros no son más que la consecuencia del aumento del tráfico en la Red y de la diversidad de perfiles conectados", dice. "Engañar a alguien es igual de probable a pie de escalera que a través de un correo electrónico", apunta el presidente de Protégeles. Cada vez que el universo de usuarios de Internet se acerca más al universo que conforma toda la sociedad, más se parecen las virtudes y defectos de uno y otro mundo, opina Mayans. "Internet no es ni más ni menos moral, peligroso, obsceno o divertido de lo que somos sus usuarios", considera.

Y augura el próximo paso, "el de los bolsillos". "Cuando toda la potencia lúdica y social de Internet sea realmente operable desde nuestros dispositivos de bolsillo (eso a lo que antes llamábamos teléfono móvil), daremos otro salto evolutivo".

De seguir este crecimiento exponencial en el uso de las nuevas tecnologías, España, pese a su retraso histórico, parece preparada para ese siguiente escenario. Para ello, el presidente del Observatorio para la Cibersociedad, da un consejo. "Ante una sociedad híbrida donde la tecnología digital y las relaciones sociales se entrecruzan para formar un solo todo, deberían empezar a usarse los ordenadores ya en las guarderías".